| En su edición del día 17 del presente mes, el diario digital de Paraguay abc color, critica la actitud inconsecuente del gobierno paraguayo de ceder a las presiones castristas y brasileñas para emitir un voto de abstención en el caso cubano.
“La posición asumida por el Paraguay - señala abc color-, pese a los evidentes casos de violaciones de derechos humanos en Cuba, presupone que en la isla caribeña no pasa nada malo”.
Defendiendo la universalidad de los derechos humanos, el editorial argumenta: “(…) Según todos los convenios internacionales, los derechos humanos están por encima de los mismos Estados y de los intereses mercantilistas o de otra índole, no son leyes o normas dictadas por un Gobierno, ya que si fuera así, dependería de la voluntad de los políticos de turno. Por eso es que están vinculados a un tipo de derecho inalienable al hombre, que se encuentra por encima de los Estados particulares. De allí deriva su universalidad.”
Recordando que Paraguay estuvo sometido a la dictadura de Stroessner , el editorial destaca que el Paraguay debía expresar su solidaridad con el pueblo de Cuba: “(…)En Cuba (…) la opresión y la clausura política reinan desde 1959 hasta hoy, en forma progresiva, y por eso resulta llamativo e incoherente que un país como Paraguay, que hasta ayer nomás tuvo en los derechos humanos el argumento más fuerte de su lucha por la libertad, hoy niegue esa misma posibilidad al oprimido pueblo cubano”.
Refutando la justificación ofrecida por el Gobierno paraguayo, abc color señala: “(…) Es lamentable (…) que, invocando supuestos intereses sociales para nuestro país- envío de estudiantes paraguayos a Cuba y de médicos cubanos al Paraguay- nuestro Gobierno busque congraciarse con regímenes que cometen crímenes de lesa humanidad” Y agrega haciendo alusión a los intereses brasileños: “Tampoco es conveniente que el Paraguay se alinee detrás de otro país que tiene sus propios intereses en la región, y peor aún si con este tipo de actitudes se bastardean principios jurídicos universales.”
El Editorial concluye con las siguientes palabras:
“La defensa de los derechos humanos es innegociable, no puede renunciarse a ella, y su canje por cuestiones de conveniencia desprestigia a nuestro gobierno y a nuestro país”. |