| Todavía hay imbéciles en este mundo que se deslumbran con el fósil caribeño del comunismo y con las presuntas maravillas de la sociedad por él creada.
No importa que encierre en calabozos nauseabundos a personas sin delito sólo por discrepar de su gobierno o por querer un rumbo diferente para el país; no importa que haya fusilado a cientos de sus opositores, que se niegue a emprender los caminos de la democracia. Nada de eso importa. El mundo está lleno de estúpidos.
Hay una epidemia de idiocia que afecta tanto a académicos como a gobernadores de algunos de los estados de Estados Unidos y hasta algún que otro Presidente.
Y si hubiera duda de lo que aquí se dice, véanse las últimas noticias.
La Agencia de Información Nacional (AIN) de propiedad del gobierno castrista dio a conocer la designación para miembro de la Academia Mexicana de la Lengua nada menos que a Eusebio Leal Spengler, un lacayo del castrismo, un destacado representante de la anticultura, uno de los que más ha hecho para adaptar la historia nacional a los patrones exigidos por la ideología marxista-castrista.
Este señor, cómplice de todos los crímenes de Castro y del sistema que ha condenado a dos poetas a largas penas de prisión, ha sido nombrado para la silla de la ¿respetable? academia “con el respaldo absoluto del pleno de la Academia Mexicana, la que -según la AIN- reveló la trascendencia de esa aprobación como un acto -¡fíjense bien!- largamente deseado por los amantes de las artes y las letras en Hispanoamérica y en especial de las dos naciones latinoamericanas”.
De acuerdo con la AIN con ese nombramiento “se destacó la contribución que (tal acto) aportará al nexo cultural entre los dos países”. Bien, los mexicanos recibirán la influencia de una cultura maniatada, dogmatizada, politizada y bastante penetración ideológica; pero, bueno… ¡Allá se las vean los mexicanos!
Estos académicos quizá de tanto leer, de tanto manosear infolios se hayan vuelto miopes o se les haya reblandecido el cerebro, pero los que se merecen el premio de la medalla de oro del cinismo son la gobernadora del estado de Kansas, Kathleen Sebelius, el vicegobernador de Carolina del Sur, André Bauer y el comisionado de agricultura de ese estado, Charles R. Sharpe.
Y es precisamente en Granma, el órgano oficial de propaganda del partido comunista de Cuba, donde se recoge la información. De acuerdo con Granma estos democráticos señores han firmado nada más y nada menos que sendos comunicados con ALIMPORT, el organismo rector del gobierno para el comercio exterior de productos alimenticios, donde expresan su disposición a abrirse al comercio con el gobierno de Castro, y algo más.
Tanto los representantes de Kansas como los de Carolina del Sur, se comprometieron a actuar como agentes castristas para accionar a favor de suprimir las restricciones vigentes sobre el comercio y los viajes a Cuba y a favor de la normalización de las relaciones entre los dos países, es decir, suprimir el embargo económico que se le ha impuesto al gobierno de Fidel Castro. Mientras tanto, que Biscet y Martha Beatriz se mueran en la prisión, que Raúl Rivero y Vásquez Portal languidezcan tras los muros carcelarios y tantos y tantos sufran incontables penalidades dentro de las cárceles cubanas.
Piensan más en la bolsa que en conservar la propia dignidad.
Aunque referidas a Hugo Chávez, esto que Condoleezza Rice, consejera de seguridad nacional de la Casa Blanca, dijo el 9 de enero, le ajusta perfectamente a estos amigos americanos de Castro: “No puedo entender por qué alguien que cree en la democracia o quiere que la gente crea que ellos creen en la democracia querría tener algo que ver con Fidel Castro, porque ése es el único régimen antidemocrático de la región”.
El drama cubano siempre quedó un poco relegado de las agendas de prioridades de los gobiernos latinoamericanos y pocos, muy pocos han osado condenar al represivo sistema de gobierno que se ha implantado en Cuba. Ciertamente, pocas han sido las declaraciones públicas de estos gobiernos a favor del impuesto en la Isla, pero el silencio ante el crimen es una forma de complicidad con el criminal.
Ahora un gobierno latinoamericano se pone a favor de Castro. No es el gobierno de Chávez, un incondicional del tirano saurio, sino el de un presidente, democráticamente electo que para expresar su odio, envidia, o descontento con los Estados Unidos de América trata a Fidel Castro como si fuera un auténtico presidente y lo recibe con muestras ostentosas de aprecio.
La Agencia France Press da la noticia. El gobierno del presidente argentino Néstor Kirchner ratificó el pasado viernes, 9 de enero, que Argentina volverá a abstenerse de condenar al castrismo en la próxima votación en la Comisión de Derechos Humanos. Decir esto es una muestra de que hay pueblos que sufren tiranos, como el de Cuba, y hay pueblos que sufren cretinos, como el de Argentina.
Como son tan “soberanos” y no aceptan “imposiciones”, el jefe del gabinete de Kirchner declaró a la emisora Radio Show que “la posición que se adopte sobre Cuba sólo le incumbe a la Argentina, y no debe ser objeto de presión”.
Por supuesto, el cretinismo no acepta ni presión de conciencia, ni de justicia, ni de los principios democráticos, ni que Castro condene a largos años de prisión a periodistas independientes y a opositores políticos que la única “violencia” que emplean es la de los argumentos. En definitiva, Kirchner se abraza con esa fascistoide señora líder de las Abuelas de la Plaza de Mayo, también amiga de Castro, la misma que expresó satisfacción por el asesinato colectivo del 11 de septiembre. Después de esto, sobran los comentarios .
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