22 de mayo de 2004

Un buenazo Premio Nobel
Mario J. Viera


En América Latina hay un Premio Nobel defensor de los derechos humanos. Es argentino. Ha sido galardonado con el premio Juan XXIII por su labor a favor del respeto de los derechos humanos. Arquitecto, escultor. Pero hay más. Este argentino, arquitecto, escultor y Premio Nobel 1980 preside una organización dirigida a promover el respeto de los derechos humanos principalmente en la América Latina y esa entidad se basa sobre fundamentos cristianos

El argentino se llama Adolfo Pérez Esquivel y la organización que lidera se denomina Servicio, Paz y Justicia. Pérez Esquivel es un buenazo. Servicio, Paz y Justicia es cristianísima.

¡Mentira! Adolfo Pérez Esquivel, con todo su premio Juan XXIII y su Nobel de la Paz es un farsante y su organización un antro defensor del comunismo. Él es tan cristiano como lo pudiera ser Judas Iscariote.

El buenazo Premio Nobel no pierde ocasión para satanizar a los Estados Unidos de América y para lanzar bendiciones sobre Castro, Chávez y comparsa. Ahora se conmueve con la suerte de los cubanos con motivo de las restricciones de última hora y preelectoral que el gobierno de Bush ha impuesto sobre el castrismo.

Y conmovido escribe al gobierno castrista solidarizándose con él por la última “agresión imperialista” contra Cuba y comienza con la frase “Queridas hermanas y hermanos cubanos”.

Nunca este buenazo que se dice de ideas cristianas, tal vez católico, ha condenado la represión que Castro desata contra los opositores. Dice Pérez Esquivel que se opone a la pena de muerte. Pero cuando no le queda más remedio que referirse a los tres jóvenes que secuestraron una embarcación tratando de huir a los Estados Unidos, fusilados en juicio sumario, no acusa a Castro, sólo un lamento por aplicar la “pena máxima a tres personas responsables de actos terroristas al secuestrar embarcaciones”. Esa son sus palabras expresadas en el artículo que escribiera para La Jornada del 7 de mayo de 2003.

En ese escrito, el buenazo, cristianísimo, escultor, arquitecto, Premio Nobel argentino no dice nada en contra de las draconianas sanciones impuestas a los 75 presos políticos de la que algunos poco felizmente denominan Primavera de Cuba. Son para él “otros responsables”. Tal vez Pérez Esquivel los considera terroristas.

Cuando muchos intelectuales de izquierda se bajaron del carro castrista, Pérez Esquivel se mantuvo firme. El no es un desertor, ¡no, señor!. Entonces escribe conmovido que el fusilamiento de los tres “terroristas” y las “duras condenas de prisión (a otros responsables) (…) motivó una fuerte campaña y amenazas crecientes de George W. Bush contra Cuba para que la Comisión de Derechos Humanos de la ONU en Ginebra le condene”. Señalando que muchas voces se levantaron entonces a favor y en contra del castrismo (él no dice Castro, dice Cuba), escribe entonces: “El gobierno cubano explicó su decisión extrema frente a los actos terroristas de que fue víctima y la escalada de los Estados Unidos en contra del pueblo cubano”. Maravillosa expresión de apoyo a un gobierno totalitario por parte de un cristianísimo Premio Nóbel defensor de los derechos humanos.

Ni cristiano, ni defensor de los derechos humanos, Adolfo Pérez Esquivel es uno de esos lobos disfrazados de ovejas. Bien lo dijo Jesús: “… por sus frutos se conocerán”.

He aquí otro fruto que se da en la higuera de Pérez Esquivel: “… Estados Unidos no tiene autoridad moral para condenar a otro país y menos aun a Cuba (?), que viene soportando durante más de 40 años un bloqueo injusto y la agresión permanente impuesta por la gran potencia”.

El odio que alguien sienta hacia Estados Unidos, si es persona de honor, no puede llevarle hasta el punto de defender una tiranía criminal sólo por el hecho de que esa tiranía se declara enemiga de los Estados Unidos.

El buenazo, cristianísimo argentino, que dice se dedica a promover el respeto por los derechos humanos siempre se pone del lado de los bandidos. Hugo Chávez es para él un demócrata, un héroe que “resiste y enfrenta a una oposición que no repara en medios para alcanzar sus objetivos, y que genera violencia y por consiguiente, un profundo daño al país”.

A Fondo ha propuesto que se nomine a Oscar Elías Biscet para el Premio Nobel de la Paz, pero cuando se consideran algunos galardonados como el Pérez Esquivel, Rigoberta Menchú y Arafat habría que pensar si no estamos ofendiendo a un hombre de dignidad como es el opositor Biscet… o tal vez estemos salvando el prestigio del Nobel. ¡Quien sabe!


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