21 de febrero de 2006 |
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Carta abierta a Fidel Castro Ruz |
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| Ayer, lunes 13 de febrero del 2006, certifiqué la carta siguiente en la unidad de correro del edificio FOCSA en la capital con número de comprobante 003199930. Puede ser publicado su contenido. 7 de Febrero del 2006. A : Fidel Castro Ruz Presidente de los Consejos de Estado y de Ministros, Primer Secretario del Partido Comunista de Cuba y Comandante en Jefe de las Fuerzas Armadas Revolucionarias de la República de Cuba. c/c Grupo de Derechos de las Minorías de la Organización de Naciones Unidas. De : Moisés Leonardo Rodríguez Valdés .Ciudadano cubano Sr. Presidente: La paz sea con Ud. En 1980 se llevaron a cabo mítines de repudio en centros de trabajo, domicilios y barrios de residencia de muchos cubanos que simplemente aspiraban a salir del país como parte del éxodo masivo de esa época que se inició con los sucesos de la Embajada del Perú. Estos mítines consistieron en acciones violentas, de palabras y hechos, contra individuos de la población civil, no combatientes, con las que se perseguía comunicar un mensaje político de adhesión a la oficialidad de los integrantes de los grupos que repudiaban y de rechazo a los terceros que solo deseaban salir del país por “causas económicas”según ha sido argumentado por la propia oficialidad. Dichos actos se ajustan a la definición de terrorismo entendido este como “la realización de acciones violentas cuyo blanco deliberado es la población civil y no combatiente que persigue comunicar un mensaje político e influir en el comportamiento de un tercero”. Ofensas, lanzamiento de objetos contundentes contra las personas y sus residencias, golpeaduras, lesiones y hasta víctimas fatales fueron parte de aquella triste página de nuestra historia que sólo se detuvo cuando, en un acto de prevalencia de la racionalidad, la justicia y el derecho natural, se criticó y ordenó su cese a través de los medios oficiales de comunicación a instancia de los más altos niveles de dirección del país. Muchos de los entonces repudiados hoy regresan a la isla y disfrutan de artículos y servicios a los que no pueden acceder los que entonces les repudiaron. Ellos además son parte importante de los que , al enviar remesas de ayuda a familiares que acá quedaron, ingresan al presupuesto nacional cantidades contribuyentes significativamente a la supervivencia de los que acá quedamos. Opositores y disidentes pacíficos, incluidos ciudadanos que sólo han manifestado ocasionalmente su disconformidad con alguna que otra política oficial, están siendo objeto de nuevo de acciones similares. Lamentablemente, estos actos de barbarie ultrajantes para la conciencia de los cubanos y la humanidad toda, sólo sirven para sembrar terror paralizante. coartar más aún libertades y derechos, dividir la nación y atizar odios entre cubanos que en nada ayudan, más bien imposibilitan, los necesarios caminos de la reconciliación y el diálogo que conduzcan a la unidad nacional como estado imprescindible para solucionar la actual crisis que abarca lo económico, lo político, lo social y, sobre todo, el alma ético-moral de la nación. Se ha puesto de manifiesto, de facto, la participación activa, o al menos pasiva, en dichos actos de agentes de los cuerpos represivos como la policía nacional y la seguridad del estado así como de dirigentes de instituciones oficiales, partidistas y de las denominadas organizaciones de masas. Advertencias y coacción para evitar la realización de actividades no previstas por la ley como delictivas, amenazas, ofensas , lanzamiento de objetos, golpeaduras y lesiones se han provocado a estas personas sin que en ningún caso estas hayan reaccionado violentamente. En ocasiones las víctimas han sufrido además detenciones arbitrarias y hasta la imposición de cuantiosas multas, Los victimarios en todos los casos han resultado impunes a pesar de la presencia testimonial de quienes debían velar por el orden, la justicia y el cumplimiento de la ley. Estos actos cuentan con la reprobación de muchos ciudadanos incondicionales al régimen que Ud. encabeza. Resulta inaceptable la naturaleza “espontánea” de estas acciones al ser utilizadas en las mismas equipos de sonido y cámaras de video profesionales, transportes estatales para el traslado de los victimarios, presencia- antecediendo a su realización- de oficiales en motos y autos del Ministerio del Interior y de agentes de la policía nacional con sus vehículos, inclusión de trabajadores sacados de sus centros en horario laboral y la avanzada integrada por dirigentes estatales, administrativos, partidistas y de las organizaciones denominadas de masas. La supuesta “espontaneidad” también es descalificada por la casi total ausencia de reales vecinos que, en reiteradas ocasiones, se han acercado al finalizar los actos a las víctimas para manifestarles su apoyo, solidaridad o simpatía así como su desacuerdo con tales procederes. No han faltado oportunidades en que las críticas han sido pronunciadas en alta voz durante la realización de los actos o mítines de repudio. La generalizada corrupción en el país, flagelo que a todos los cubanos afecta al menos en el orden moral, ha venido siendo denunciada durante muchos años por periodistas independientes, activistas de derechos humanos y otros opositores y disidentes pacíficos. Sólo recientemente ha comenzado a ser combatida con una campaña que Ud. mismo dirige. Se ha alegado que Ud. desconocía tal estado de cosas. Para evitar que también sobre este asunto se esgrima el desconocimiento por Ud. de este aspecto de la realidad nacional es que he decidido dirigirle la presente, intentando además garantizar que, por su carácter público, no deje de llegar a sus manos oportunamente. Por lo expuesto y además: Considerando la centralización de poder en sus manos que continuamente modifica el actuar de las estructuras institucionales en el país como ha podido ser comprobado en transmisiones públicas de eventos oficiales. Dado que se impone la necesidad de que sea dictado oficialmente el cese de tales actos que perfilan claramente como terrorismo antes de que cobren víctimas fatales y sigan enconando las relaciones sociales. Siendo que en el asunto tratado es también necesario lograr “toda la justicia”que Ud. juró que se haría en reciente discurso. Para que la razón prime en la denominada Batalla de Ideas y no devenga en batalla campal en la que se impongan los más fuertes en lugar de encontrar lo más conveniente “con todos y para el bien de todos” que es como el Apóstol nos enseñó que debían ser las cosas entre cubanos verdaderos. Por todo ello es imprescindible detener tal proceder como primer paso en el necesario cambio de actitud de la oficialidad y sus seguidores hacia opositores y disidentes pacíficos y con ello hacer valer la advertencia martiana que reza: “Que cada opinión esté representada en el gobierno. Para que no se vea obligada a ser la oposición como es ahora, ni influir en el gobierno como enemiga obligada, y por residencia, sino de cerca, con su opinión diaria y por derecho reconocida. Garantía para todos. ocidos constituyamos una minoría en el país, nos es aplicable la sentencia martiana citada y nos corresponde, así como a todos los cubanos, el disfrute pleno de los derechos y libertades refrendados en la Declaración Universal de Derechos Humanos proclamada por la Asamblea de la ONU en 1948 así como de los contenidos de los Pactos y Convenios a ella asociados. Igualmente nos corresponde el ejercicio e igual protección de la ley nacional, incluida la seguridad e integridad física y moral de nuestras personas, nuestras familias y allegados. ¡ Legitímense las fuerzas morales que fundan ¡ ¡ Deténgase la violencia que sólo destruye ¡ Sin más, queda de Ud., Sinceramente, Moisés Leonardo Rodríguez Valdés Ciudadano Cubano. Localización: No poseo lugar de residencia. Posibles recados al Tel. 867 9738 con la Sra. Marta Martínez Barrinat. Correo Electrónico corrientemartiana2004@yahoo.com |
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