| Mientras las imágenes de un grupo terrorista islámico decapitando al estadounidense Nick Berg (civil de 26 años) todavía estremecen al mundo civilizado, otro acto de la misma naturaleza tiene lugar en Cuba sin que los medios de prensa lo presenten en su debido contexto.
Así como los individuos que practican el terror suelen usar a sus rehenes para intimidar a quienes se oponen a sus planes, el partido comunista de Fidel Castro ha cerrado los comercios dolarizados y anuncia nuevas penurias para la sociedad que mantiene secuestrada en un intento por detener el apoyo que podría significar para nuestra causa de liberación la nueva política estadounidense respecto a Cuba.
El grupo de Castro tiene en su haber el secuestro de al menos tres aviones de pasajeros y un deportista argentino (Fangio) con fines políticos, el asesinato de miles de opositores, el hundimiento del barco 13 de Marzo, el derribo de dos aviones de Hermanos al Rescate ... pero no obstante estos y otros hechos confirmados hay quienes culpan a nuestros mejores aliados en vez de repudiar a los causantes del mal.
Pero el colmo de los colmos es que haya compatriotas que insisten en presentarse como “opositores” y reclaman de la comunidad internacional apoyo pero cuando este parece concretarse ellos se alinean al eje del mal chillando a coro con él que no quieren injerencia en los asuntos internos del país.
Si George Washington, Benjamín Franklin y demás próceres estadounidenses hubieran pensado como Oswaldo Payá, Eloy Gutiérrez, Manuel Cuesta y Elizardo Sánchez ... de seguro que estarían vigente las 13 colonias, Lafayette habría entrado en la Historia como un invasor y la Declaración de Independencia de Estados Unidos estaría clasificada como “propaganda enemiga”.
La lógica elemental indica que con estos “¿líderes?” disidentes el pueblo cubano nunca será libre.
Hoy, como nunca, está vigente la fórmula de José Martí: “La tiranía no se derriba con los que la sirven con su miedo, o su indecisión o su egoísmo”. |