17 de diciembre de 2003

Comando pro libertad (II parte y final)  <<< ir a la Primera Parte >>>
Entrevista a Andrés Nazario Sargén, secretario general de Alpha 66
Lázaro González Valdés


¿El G-2, o sea la contrainteligencia castrista o Departamento de Seguridad del Estado, ha podido infiltrar alguno de sus agentes en Alpha 66?

Andrés Nazario Sargén – Lo han hecho frecuentemente. Unas veces los hemos detectado nosotros y hemos salido de ellos. Otras como el caso de Francisco Ávila, quien desde joven ingresó en Alpha 66 y fue a Cuba a matar a Fidel Castro, estaba preparado para hacerle un atentado, no recuerdo si cuando la Tricontinental, pero lo cogieron y lo iban a matar, lo iban a fusilar, pero una periodista habló con Fidel (Castro), intercedió por él (por Ávila), y no lo fusilaron. Lo metieron en la cárcel y después lograron infiltrarlo. Esta fue la infiltración principal porque las otras las hemos detectado de inmediato.

¿Qué hacen cuando descubren alguno de estos agentes del G-2? ¿Qué medida toman en su contra?

Andrés Nazario Sargén – Lo sacamos de la organización o ellos se dan cuenta que han sido descubiertos y se van. En ocasiones los dejamos por un tiempo para ver qué quieren


Este busto de José Martí no puede verse de frente porque la oficina principal de Alpha 66 fue atacada con un coctel Molotov por agentes castristas el año pasado. El fuego derritió parte del vidrio antes de ser sofocado.

Rememorando nuestra historia tenemos que en el diario de Ernesto Guevara (el terrorista argentino llamado Ché) en la Sierra Maestra él narra la manera en que el Movimiento 26 de Julio fusiló a uno de sus integrantes porque tenía hambre y se robó una lata de leche condensada para comérsela. ¿Qué opina sobre este hecho?

Andrés Nazario Sargén – Es un hecho criminal. Creo que a una persona que está fuera de la ley porque está alzado y en un momento determinado rompe la disciplina se le puede hacer una corrección. Se le quitan los grados. Se expulsa. Cualquier corrección. Porque no se puede matar a una persona por tomarse una lata de leche condensada porque tiene hambre o no tiene la alimentación adecuada en un momento determinado. Eso es criminal.

Regresando al presente, tratemos el controversial Proyecto Varela que el disidente Oswaldo Payá propone como la ecuación que podría solucionar el conflicto entre el régimen de Castro y el pueblo cubano. Según su letra y espíritu, el Proyecto Varela consiste básicamente en pedirle al opresor que permita una consulta popular para que el pueblo decida si quiere o no algunas de las libertades básicas consignadas en la Declaración Universal de los Derechos Humanos de la ONU como derechos inalienables del hombre. En el caso hipotético de que este plan se lleve a cabo y la mayoría de los cubanos de la isla, porque los desterrados fueron excluidos, voten no, rechacen esas libertades inalienables, ¿cree usted que este resultado es justo y aceptable?

Andrés Nazario Sargén – El Proyecto Varela está de hecho inhabilitado porque en Cuba no hay libertades, ni derecho de reunión, ni ningún derecho que permita exponer ante la opinión pública lo que es beneficioso y contrario a los intereses de la nación. Por tanto, no hay razón, no se puede pedir que se celebre un referendo sin libertades.

Hay quienes plantean que el principal problema del Proyecto Varela es que pretende someter a votación derechos que nadie puede cuestionar porque, precisamente, son inalienables. ¿Cuál es su criterio sobre este asunto?

Andrés Nazario Sargén – Yo considero que Payá está en un rejuego, buscando la forma de insertarse en el régimen, de participar de la Asamblea Nacional (del Poder Popular), de que le den una oportunidad. Él no es tan torpe como para no darse cuenta de que no hay ninguna posibilidad en el gobierno de Fidel Castro para que él (Payá) salga vencedor.


Andrés Nazario Sargén y otros dos comandos de Alpha 66

Organizaciones de cubanos desterrados antes se identificaban con el eslogan “no Castro no problem” pero ahora son partidarios del Proyecto Varela y de su referendo “de bajas expectativas”, como diría el preso de conciencia Oscar Elías Biscet. ¿Qué opina del cambio político de esas organizaciones y a qué cree que se debe el mismo?

Andrés Nazario Sargén – Creo que una lucha tan larga agota a dirigentes que no comprenden lo que significa luchar por ideales y principios. Cuando se lucha por ideales y principios, los cuales son inalterables, no se puede ir a elecciones de ninguna naturaleza, ni concederle ninguna oportunidad (al opresor). Hay que mantenerse, y cuando no se pueda mantener por razones físicas como que no haya gente para hacer lo correcto lo mejor es disolverse. Eso los honra más que someterse, (más) que decir que han cambiado. La lucha por la libertad de un pueblo no admite cambio ninguno. Tiene un punto de partida y una meta. ¡Y menos con un régimen como el que tenemos en Cuba que no atiende ninguna de las sugerencias o peticiones de los opositores!

Desde su punto de vista, ¿por qué las organizaciones de cubanos desterrados que quieren para su patria el sistema de gobierno democrático y la libertad plena del hombre no han logrado establecer un frente común y efectivo para derrocar al opresor partido comunista de Fidel Castro, o es que no todas estas asociaciones quieren derrocar al comunismo?

Andrés Nazario Sargén – Creo que nunca encontraremos un entendimiento general porque eso es lo que pretendió el régimen de Cuba. Nosotros no podemos obligar. Siempre habrá una serie de discrepancias que se convertirán en un problema para los exiliados. José Martí unió a los cubanos pero no los unió a todos en una asamblea sino que cuando él puso en marcha el plan de acción para desembarcar en Cuba la gente empezó a tener conciencia. Fue más fuerte Martí cuando perdió la Fernandina que antes. Fue cuando vino la aglutinación, no de la masa social, sino de personas que tenían mentalidad libertaria.

Por último, ¿qué mensaje tiene Andrés Nazario Sargén para la nación cubana?

Andrés Nazario Sargén – El mensaje principal es que no se puede dejar de luchar por la libertad de Cuba aunque tengamos cien mil dificultades. La posición tiene que ser radical en el sentido de mantener los principios. Tiene que ser como lo hicieron aquellos patriotas (los mambises) que empezaron la guerra y hasta que no se terminó con la victoria no se paró. Todo lo que se presente para salirse de esta línea va en contra del verdadero principio de la libertad de Cuba. Nuestra lucha tiene que ser como la línea recta. Si alguien cree en otra forma que la adopte, pero Alpha 66 considera que la línea correcta es seguir luchando con las armas, con los principios, con las propuestas porque también las propuestas son armas. Si usted le dice al pueblo cubano queremos cambiar todo lo que pasa en Cuba, queremos resolver el problema de las viviendas, queremos el desarrollo de Cuba en todos los aspectos, que todo el pueblo tenga trabajo para que tenga una firme posición económica, pero hay más que esto, hay que destruir la tiranía, la corrupción y la miseria. Vamos a trabajar por construir una nación próspera, equitativa. Pero lo primero que hay que restituir es la familia. Esto no se hace de palabra sino que hay que construir casas para que cada familia tenga una casa y se acabe el hacinamiento.

Andrés Nazario Sargén, a nombre del elenco del semanario A Fondo, le agradezco la oportunidad de poderlo entrevistar. Muchas gracias.


Esta entrevista tuvo lugar el 22 de noviembre de 2003 en la oficina  principal de Alpha 66, ubicada en 1714 West Flagler Street, Miami, FL. Estados Unidos de América.


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