| Supe de su existencia por las noticias. Estaba allí, en la cárcel, en el sistema penitenciario del Ministerio del Interior de Cuba (MININT), donde sobrevivir equivale a padecer física y mentalmente cada día. Transcurrieron los años y ahora quede desconcertada cuando presentaron sus fotografías a la prensa. Los médicos cubanos exiliados en Miami mostraron algunas diapositivas de Escandón a los presentes en la clínica Humanitary Health Care de Hialeah. Sin embargo, no pudieron arrebatárselo a la muerte.
En prisión enfermó de tuberculosis. Se agravó por la desnutrición. Murió con la piel pegada a los huesos, con su cuerpo disminuido. ¿Cómo describir el deplorable estado de su persona?
No me conmovía la exposición del conferencista porque nada es comparable a la terrible condición física de Escandón en las fotos presentadas en la clínica de Hialeah. Sentía su dolor, imaginaba la celda donde yacía enfermo, sin atención médica ni alimentación adecuada.
¿Por qué moriste? ¿Por qué sufriste en esa jaula helada o hirviente, según la estación del año? La respuesta es increíble: porque exigió pacíficamente el respeto de los derechos humanos en Cuba. Por esa causa han muerto muchos.
Escandón es representante de la época inhumana que le tocó vivir en Cuba. Igual que Pedro Luis Boitel y tantos más. No importa si lo condenaron a cinco, diez o veinte años de cárcel. Lo verdaderamente trascendental es que los cubanos siguen siendo encarcelados por causas políticas.
Miré nuevamente las fotos de Escandón y sentí sufrir mi corazón. Lo vi muriendo. Con la piel pegada a los huesos. Con su cuerpo disminuido.
¿Qué podré decir en este aniversario de la Declaración Universal de Derechos Humanos de la ONU?
Con el cuerpo inerte salió Escandón del sistema penitenciario del MININT. Basta mirar sus fotografías para comprender y rechazar de plano el trato cruel que le infligen a los reclusos cubanos.
Miré una y otra vez las fotos de Escandón. Guarde silencio. Lloré. Los cubanos no podemos festejar el aniversario de la Declaración Universal mientras no se le haga justicia a casos como el de Escandón.
¡Luchemos, incansablemente, por la libertad de Cuba!
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