9 de enero de 2006 |
|
LA DÓCIL VÍA DE LA NO CONFRONTACIÓN |
|
| |
|
| Como restándole importancia al asunto Oswaldo Payá parece responder indirecta y tenuemente a las críticas que le hice en el escrito "Payá exige a otros lo que él no hace" y también ratifica por enésima vez su postura de cero apoyo a la desobediencia civil como método de lucha eficaz para echar del poder al partido comunista de Cuba (PCC), grupo ilegal que el primero de enero próximo cumplirá 47 años usurpando el poder. “Es muy fácil emplazar a la Iglesia, a la oposición, a otras personas, y creo que ya es hora de (que) cada cual dé su paso solidario” -dijo el disidente en exclusiva para Encuentro en la Red como se confirma en la nota titulada “Payá llama a toda la Iglesia a levantar la voz contra la represión” Con iguales ideas un partidario de Payá me envió un e-mail reprochándome por haber publicado ese escrito. Referente a la supuesta contestación del disidente sólo señalaré que no es dulce discrepar de compatriotas más o menos involucrados en la causa de liberación de Cuba pero la crítica ha sido, es y será útil como sistema para fomentar los debates en torno a cualquier problema necesitado de solución. Quien no quiera ser criticado que no se presente en la palestra pública proponiendo planes para supuestamente resolverle el problema a millones de oprimidos. Pero lo revelador de esta primicia publicada por Encuentro en la Red es que Payá viró sus cartas sobre la mesa y, luego de quitar la paja propia de toda declaración, en esos naipes él manifiesta lo siguiente: “Pidió a obispos, sacerdotes, religiosos y no creyentes … trabajar por la paz y evitar las injusticias y la confrontación. Convocó igualmente… a comprometerse con los perseguidos (y) finalizó con un llamado de reflexión". Por tanto evitar la confrontación y reflexionar podrían ser las alternativas de Payá al llamado para echar del poder al ilegal PCC mediante la fuerza no violenta de la desobediencia civil que lanzó el recién constituido Frente para la Libertad Total de Cuba Sin embargo el disidente llega al éxtasis cuando asegura “me basta Cristo, pero me llama a comprometerme con mi hermano perseguido, a optar por los pobres, a defender la justicia". Pregunta: ¿Cómo se puede defender la justicia sin confrontar y eliminar la fuente causante de las injusticias? El discurso se anula a sí mismo cuando no es secundado por la consecuencia de las acciones concretas. Payá cree que el conflicto entre el violento PCC y sus oprimidos se resuelve por medio de las oraciones de las iglesias por lo cual llama a los sacerdotes “a que, desde sus púlpitos, defiendan a las víctimas de estos abusos, defiendan al pueblo de Cuba” no sin antes advertir descabelladamente que “esto no tiene un sentido político sino radicalmente evangélico y humano". Si seguimos la vía de la no confrontación, si nos metemos en el callejón sin salida del cero enfrentamiento al mal, como propone Payá, la opresión comunista seguirá vigente por los siglos de los siglos. El disidente se arma como cruzado pero la armadura seleccionada no lo protege pues ignora que Santo Tomás formuló que “la ley humana que en algo se separa de la ley natural no es ley, sino corrupción de la ley” mientras que San Agustín fue más tajante cuando aseveró que “una ley injusta no es ley”. Tomás y Agustín demostraron que la injusticia no obliga a la obediencia. Surgen otras preguntas: ¿Por qué evitar la desobediencia lógica, la confrontación natural a las normas injustas impuestas por el PCC? ¿Por qué no apoyar la convocatoria del Frente para la Libertad Total de Cuba en vez de convocar a religiosos cuyos líderes espirituales se sientan con el tirano a conversar y a cenar? Además, hablemos con la verdad. Hay pocas posibilidades de que los sacerdotes católicos se suban a los púlpitos de sus templos y defiendan al pueblo oprimido de Cuba (con las honrosas excepciones de siempre: Pedro Meurice, pastoral carcelaria…) si se consideran las declaraciones del secretario adjunto de la Conferencia de Obispos Católicos (COCC), monseñor José Félix Pérez, después que esta entidad se reunió y cenó con Fidel Castro el 17 de noviembre último. También en exclusiva para Encuentro en la Red y refiriéndose a la reunión anterior (llamada “La Maldita Cena” en algunos círculos del destierro) monseñor Pérez reveló: “Se trataron temas relacionados con la vida de la Iglesia en Cuba, la vida del pueblo, y sobre todo el servicio que la iglesia presta desde su identidad, desde su misión evangelizadora, y cómo puede mejorar y perfeccionarse". Como se observa de nuestra situación sólo se analizó “la vida del pueblo” que sabemos en carne propia que es y será muerte lenta mientras el PCC siga usurpando el poder y secuestrando las libertades básicas de los cubanos por medio del terror. No pretendo que los curas cubanos agarren el fusil y se alcen en La Loma del Burro. Tampoco quiero que marchen junto a las Damas de Blanco para que los encierren y torturen en los calabozos de 100 y Aldabó o los confinen en cualquiera de las 300 cárceles donde la maldad de Castro “El Anfitrión de la COCC” ni siquiera deja entrar a las monjas y demás colaboradores de la pastoral carcelaria. Estas acciones nos corresponden a nosotros, los oprimidos, pero la razón elemental indica que no se puede comulgar con el victimario y al mismo tiempo ubicarse al lado de las víctimas. Para ocasiones como esta José Martí nos legó el siguiente precepto de eterna verdad: “A la mesa del castigador no puede sentarse con honra, sino sin honra, ningún hermano del castigado". A la generalidad del pueblo cubano no le han dejado más salida que la de la fuerza, ya sea violenta o no violenta. No importa lo que diga Payá ni otros disidentes que piensen como él. Tampoco tienen importancia las conversaciones secretas entre la COCC y el principal criminal del PCC durante La Maldita Cena. En la isla como en el destierro son más los cubanos que cada día desechan la dócil vía de la no confrontación y se preparan para el momento de la acción directa. Se alistan para aplicar la fuerza necesaria que nos liberará de la opresión comunista para siempre. El mal será erradicado y no lo impedirán los conciliábulos de las iglesias ni los cantos de sus coristas. |
|
|
|
| Cualquier material publicado en este sitio web puede reproducirse siempre que se cite como fuente del mismo a |