2 de marzo de 2006 |
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Es mejor seguir verde que madurar a lo Montaner. |
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| Los perjuicios que sufre la generalidad del pueblo de Cuba por causa del partido comunista (PCC) y de sus cómplices nacionales e internacionales terminarán únicamente cuando se administre justicia lo que comprende aspectos fundamentales como el castigo de los criminales conforme a la naturaleza de los hechos que ellos hayan cometido, la erradicación del sistema inhumano establecido por el PCC para usurpar el poder y la extirpación de sus entidades sostenedoras del cuerpo social cubano. Después, por lógica elemental, se podrá centrar la atención, los esfuerzos y recursos disponibles en la restitución de las libertades básicas, en la creación de leyes justas, en la adopción del sistema de gobierno, en la constitución de los partidos políticos, en la celebración de elecciones auténticas, en la indemnización de las víctimas acorde con las leyes y medios posibles, en sanar la economía… y en otros asuntos vitales para cualquier estado moderno. Sin embargo imitar los procesos de seudo transición a la democracia al estilo Europa del Este les permitirá a los comunistas reciclarse como la más poderosa fuerza económica y política del país, posición que le permitirá diseñar y aplicar nuevas modalidades opresivas contra la mayor parte de la sociedad. ¿Por qué tenemos que beber nuevamente de ese cáliz envenenado? Cualquier paisano con vocación por el masoquismo tiene derecho a presentar su región glútea ante la bota marxista leninista para dejarse patear por enésima vez, pero esa proclividad no es procedimiento justo ni fórmula liberadora. Por tanto es inaceptable para quienes buscan salidas éticas, legales, saludables y proveedoras de paz. Si el aumento de las propuestas de reciclaje o de los discursos perestroikanos fuera el indicador para vaticinar el fin del castrismo en Cuba se podría asegurar que a este le queda la última afeitada. Pero no siendo así muchos analistas se equivocan respecto al tiempo final del castro comunismo porque ignoran la Historia y sus eventos recientes. Por ejemplo para Carlos Alberto Montaner “tras la desaparición de los caudillos-dictadores, casi inmediatamente sobreviene el recuento crítico y la reforma profunda” (ver enlace #1). Pero la Historia desmiente esa afirmación con los siguientes hechos: Muerto Lenin, los rusos padecieron a Stalin, Kruchev, Brezhnev, Andropov, Chernenko y Gorbachov, quien recicló a los comunistas para que hoy se desempeñen como los honorables individuos que no son ni podrán ser quienes sirvieron al estado totalitario. Por tanto la reforma que según Montaner “casi inmediatamente sobreviene” demoró tres cuartos de siglo si se cree (lo cual yo no creo) que la URSS transitó a la democracia por obra gorbachiavna. José Martí no sólo bajó el Tablero de Orúmbila y presentó al mundo los signos negativos del comunismo con el escrito “Karl Marx ha muerto” sino también cuando advirtió: “Cada pueblo se cura conforme a su naturaleza, que pide diversos grados de la medicina, según falte éste u otro factor en el mal, o medicina diferente. Ni Saint-Simon, ni Karl Marx, ni Marlo, ni Bakunin. Las reformas que nos vengan al cuerpo. Asimilarse lo útil es tan juicioso, como insensato imitar a ciegas”. Ojo atento con este precepto martiano pues con el incremento de las proposiciones perestroikanas (siendo la más notoria de ellas el proyecto Varela) se nota el alza de las actividades académicas y de los artículos periodísticos cuyo fin es convencer a las comunidades de cubanos libres (principalmente a la de Miami) sobre las inexistentes ventajas de pactar con la alimaña comunista. En este sentido Montaner afirma sin pruebas que existen “reformistas civiles y militares … dentro de la estructura de poder en Cuba” y se pronuncia a favor de “una jubilación honorable y decorosa … para aquellos funcionarios que así lo deseen” y “de que las Fuerzas Armadas y las encargadas de guardar el orden serán transformadas y puestas al servicio de la democracia … pero no serán abolidas”. De acuerdo a lo dicho por Montaner los integrantes y cómplices de la asociación criminal PCC deben ser considerados como “reformistas” cuando ya no puedan sostener al régimen opresor y se manifiesten renunciando a algunos de sus procedimientos y normas arbitrarios a cambio de que se les permita seguir activos en el ámbito político, económico y social cubanos. Además, según se infiere de la exposición de Montaner, si alguno de esos malhechores quiere jubilarse sus víctimas deberán mantenerlo de manera “honorable y decorosa” por haber contribuido al gobierno de la minoría y al irrespeto de la mayoría entre otros actos punibles. Para rematar Montaner aboga porque los militares castristas (del MINFAR y del MININT), con sus uniformes manchados de sangre e ignominia, sigan al mando en la próxima puesta en escena de “Los Vivos viven de los Bobos”, obra que debemos pagar para ver porque según el escritor “es la gran oportunidad de demostrar que hemos madurado y podemos superar las diferencias por medio de negociaciones, actuando de manera racional y sensata”. Ante las propuestas perestroikanas y los sofismas no conviene madurar de ese modo. Es mejor seguir verde. Enlaces relacionados: http://www.lanuevacuba.com/archivo/carlos-alberto-montaner-408.htm |
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