9 de enero de 2006 |
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“NO HAY SISTEMA POLÍTICO, NI JUSTICIA SOCIAL, NI SOCIALISMO SIN ECONOMÍA”(Fidel Castro en el VI Congreso de la ANEC, 25 de noviembre de 2005 ) . |
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| Sin profundizar demasiado en un tema en el que no soy ducho, debo decir que, en esta ocasión, coincido con un planteamiento del usurpador. Por supuesto que este señor no se refiere al concepto lato de economía, sino al restringido concepto que él tiene de la misma, controlada y condicionada a los intereses políticos que su régimen persigue. En el fondo hay una gran realidad. En Cuba, el sistema político se mantiene gracias al terrorismo de Estado y a la represión, y al desvío de los recursos nacionales a favor de un colosal aparato policíaco. Justicia social… eso es solo un cartel de propaganda. La ruinosa economía cubana no garantiza los fondos necesarios para que pueda hablarse de justicia social. Los cubanos son cada vez más pobres, carecen de lo elemental para mantener un estándar de vida honesto. El propio sistema político-económico impuesto en Cuba es la prueba fehaciente de que la economía juega un papel muy importante (aunque no el único) en el desarrollo social y en la estabilidad de un sistema político y que la violación a capricho de sus principios conduce al marasmo social, a la miseria, y al desamparo. Cuba antes de 1959 gozaba de una economía progresista que la colocaba en un lugar cimero en el conjunto de los países de América Latina y de algunos países europeos y todo ello a pesar de algunas deformaciones presentes como el latifundismo, el monocultivo y una excesiva dependencia del mercado exterior, principalmente en lo referente a las exportaciones azucareras. Cuba hoy está insertada dentro de esa villa miseria global que es el Tercer Mundo un poco por encima de Haití y Bolivia. Hay datos muy interesantes de lo que era el desarrollo económico de Cuba antes de convertirse en el “paraíso del proletariado” y no contaba con la “preclara” conducción del Comandante en Jefe. La pagina web Libertad Digital cita un dato aportado por la Asociación Iberoamericana por la Libertad tomado del Atlas de Economía Mundial de Ginsburg, publicado en aquel tiempo, que colocaba a Cuba en el lugar 22 entre 122 naciones que habían sido escrutadas y señalaba que el per cápita nacional cubano en 1953 (con Batista en el poder) era semejante al de Italia. En 1958, Cuba era el tercer país de América Latina con mayor solidez monetaria por sus reservas de oro, dólares y valores convertibles en oro, solo detrás de Venezuela y Brasil (y con una guerra civil que culminó el último día de diciembre). Según Manuel Cereijo “Cuba tenia el menor porcentaje de inflación durante la década de los 50's que ningún otro país de América Latina”. La capacidad de importación en 1958 era de un 66% (Alberto Luzárraga y Manuel Cereijo ). En 1958 Cuba tuvo una exportación de 732 millones de dólares ocupando el quinto lugar en este rubro en América Latina, ligeramente por debajo de México (736 millones). Sin embargo para 1996 Cuba fue el país de América Latina que menos creció en sus exportaciones quedando por debajo de Haití. En 1958, antes de que el comandante en jefe hablara del “oro rojo” y que se incrementaría el desarrollo pecuario a niveles nunca alcanzados (que por supuesto, nunca se alcanzaron), Cuba ocupaba el octavo lugar en América Latina en producción ganadera frente a colosos ganaderos como Argentina, Uruguay y Brasil. La producción de 95 libras de carne por habitante colocaba a Cuba en el tercer lugar de América Latina solo superada por Argentina con 304 libras y Uruguay con 245. En esa misma época se producían 700 millones de litros de leche El pescado junto con la carne de res prácticamente es inexistente en la mesa del cubano en la actualidad; sin embargo cuando se carecía de la flota pesquera que estrenó el castrismo, Cuba tenía el consumo mas alto de pescado en el continente superando a los Estados Unidos con 5,4 libras frente a las 5,6 libras del cubano. En un análisis aparecido en Net for Cuba se ofrecen los siguientes datos referidos a las producciones de café y tabaco: Café: En 1957 se produjo en Cuba 182 mil toneladas métricas de arroz y 56 mil de frijoles. Con el sistema de producción castrista, Cuba ha sido el único país de América Latina que ha decrecido en la producción de arroz, como se puede apreciar en la tabla adjunta del Anuario de la FAO:
La disyuntiva azucarera. Antes de la era del usurpador Cuba contaba con 161 centrales azucareros que lograban producciones competitivas y rentables; pero como señalan algunos economistas la situación de la industria azucarera había comenzado a preocupar a muchos especialistas. Alberto Luzárraga señala que ya a finales de la década de los 50 se sabía que a “mediano plazo era imposible mantener 161 ingenios rentables aun con la cuota americana pues estaba sujeta al peligro de decrecer a medida que la producción interna americana aumentaba y otros exportadores reclamaban su parte”. Se consideraba la necesidad de diversificar la producción y dedicar parte de la tierra dedicad al cultivo cañero a la producción de otros productos e invertir en la producción minera y el desarrollo del turismo. La locura castrista hizo retroceder los planes de diversificación que ya se venían implementando y se concentró en producir mas azúcar para el CAME consolidando las estructuras de monocultivo que ya antes amenazaban con ser un obstáculo para el desarrollo económico del país. La ineptitud económica de los dirigentes del gobierno llevó la industria a un callejón sin salidas cuando no se cuenta con eficiencia administrativa y capital para una reconversión de la producción. La caída del Muro de Berlín marcó definitivamente la ruina de la industria azucarera cubana. Como bien afirma Luzárraga “El momento de usar el azúcar como base económica de transición hacia otros renglones pasó a la historia. Fue desperdiciado por Castro con su sistema habitual de fomentar la agitación perpetua a fin de enmascarar su total incompetencia para hacer algo constructivo” En 1958 Cuba contaba con 97 hospitales con 35 mil camas lo que representaba una media de una cama por cada 190 habitantes, y estaban en proceso de construcción el Hospital Nacional y el Hospital Infantil, hoy “William Soler”. Esos hospitales daban asistencia gratuita o a módicos precios. Había 6,4231 médicos en ejercicio de su profesión lo que colocaba en el segundo lugar en América Latina con 980 pacientes por médico solo por debajo de Argentina con 840. Ya en 1953, Cuba ocupaba el puesto número 22 mundialmente en cuanto a la cantidad de médicos per capita con 128,6 por cada 100 mil habitantes. El índice de mortalidad infantil por mil nacidos vivos era el más bajo América Latina con 3.76 seguida por Argentina con 6,56 y Uruguay con 7,3, según datos de la Organización Mundial de la Salud. La progresista economía pre castrista permitía una tasa de desempleo de solo 7,07 %, la más baja de América Latina. En 1958 la clase media cubana representaba mas del 33 % de la población, de acuerdo con el Departamento de Asuntos Culturales de la Unión Panamericana. La política se ponía en función de la economía. El resultado fue el de grandes logros en el desarrollo social del país. No predominaba una ideología conduciendo a la economía. La revolución prometedora de mayores avances y justicia invirtió bien pronto los términos. La economía se puso en función de la política. Persiguiendo objetivos políticos se implementaron numerosas medidas populistas, como la rebaja de los alquileres de las viviendas, se dictó una Ley de Reforma Agraria que prometía el reparto de las tierras de labor entre el campesinado y la supresión del latifundismo ganadero y azucarero. Ernesto Guevara asumió la dirección de la economía, sin tener los conocimientos para tal función, e intentó desarrollar un programa de industrialización que fue un total fracaso, dejando una estela de pequeñas industrias poco rentables y con tecnologías obsoletas como una fabrica de brochas de pintura en Ciego de Ávila y una fabrica de lápices en Batabanó. El fracaso del industrialismo guevarista hizo que se pensara en desarrollar la producción minera y el retorno al agrarismo y al monocultivismo azucarero. Castro se puso al frente de los planes agrícolas. Los grandes latifundios pasaron a ser propiedad estatal. El voluntarismo se impuso. Los ineptos líderes del gobierno pretendieron dirigir la economía nacional como quien dirige un campamento guerrillero. Los grandes planes agrícolas del Comandante en Jefe concebidos como objetivos políticos resultaron en colosales fracasos económicos. La denominada Voluntad Hidráulica cortó el cause de muchos riachuelos para construir embalses resultando en la salinización de muchos suelos que antes eran feraces y la dilapidación de millones de dólares y el gran chasco de la Presa Ejercito Rebelde, al sur de la ciudad de La Habana, que luego de consumir enormes energías y gastos no fue capaz de almacenar los volúmenes de agua que se aspiraban, sencillamente, por falta de un adecuado estudio del subsuelo no se pudo prever lo que sucedería: el agua se perdía dentro del suelo. El “Cordón de La Habana”. Castro se imaginó que podría competir en producción cafetalera con Brasil o Colombia y decidió sembrar café en el perímetro urbano, partía del hecho de que las propuestas zonas cafetaleras estaban próximas a la Capital con la posibilidad de movilizar grandes contingentes de trabajadores industriales y de servicios para su atención y cosecha. Contaba con la actitud de la variedad Caturra de crecer a pleno sol; pero no tubo en cuenta dos hechos importantes. Primero, el Caturra puede crecer sin sombra pero solo en las condiciones climáticas de altas mesetas y, segundo, los suelos del perímetro urbano son suelos arcillo-calcáreos con perfiles poco profundos sustentados sobre cocó o roca calcárea disgregada y el café es “alérgico” a las concentraciones de cal en su zona radicular. El fracaso del ambicioso plan cafetalero se produjo en medio de un escándalo de corrupción y el gasto inútil de recursos económicos. Como el comandante en jefe nunca se equivoca, los fracasos económicos no son debidos a él, los culpables son todos esos que no cumplen con lo que él les orienta y ese maldito imperialismo yanqui que tiene bloqueada a la Isla. No hay que tomar en cuenta que ningún subordinado del usurpador se atreve a contradecir al jefe ni en la colocación de una coma, ni que los puertos se llenen con barcos de todas las banderas. Manuel Cereijo “Mensaje de Fe y Esperanza en el Futuro a los jóvenes Profesionales Cubanos http://www.netforcuba.org/Columnists/Cereijo/002sp-MensajedeFe.htm |
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