| José Ariel Contreras, pitcher de los Yankees de New York, es uno de los peloteros cubanos que juega en las grande ligas de Estados Unidos de América, tiene un contrato multimillonario pero le sigue lamiendo las botas a los comunistas que secuestran el poder en Cuba y masacran a la nación. Con personajes como él debería fundarse el salón de la fama de los peloteros cubanos sin dignidad.
Según reporte de la AFP, Contreras declaró: "Si en mi país se me hubiese tratado mejor, yo no estaría aquí. Yo estaría en Cuba. Pero yo no tenía una vivienda y muchas veces pedí que se me ayudara y nada. No pedía una mansión ni mucho menos, sólo deseaba una vivienda decorosa y nunca se me dio".
Este pelotero merece que le cancelen su contrato, lo expulsen de las grandes ligas y se lo devuelvan al régimen criminal de Fidel Castro con una nota que exprese: “Asígnenle un apartamento en Alamar, reintégrenlo al CDR de la cuadra y al núcleo del partido comunista pues él no quiere vivir en libertad ni juega en las mayores porque le gusta esta liga sino por necesidad de vivienda”.
Si el gobierno estadounidense sigue permitiendo que peloteros cubanos como Contreras o Yobal Dueñas (que agredió y lesionó a un activista anticastrista) entren al país para jugar en las grandes ligas, sin que el INS valore la situación política de ellos en relación con el sistema antidemocrático impuesto en Cuba por los comunistas, que no se queje si después le infiltran nuevos agentes de inteligencia o le forman brigadas de respuesta rápida en tierra natal de George Washington.
Lamentablemente, mientras a Contreras lo dejan entrar libremente en Estados Unidos de América hay ex presos políticos refugiados en este país que no han podido reunificarse con sus hijos y demás familiares (como le sucede al colega Mario Julio Viera) porque el INS no les otorga la visa para ello.
Si se comparan las dificultades que enfrentan algunos refugiados políticos para reunirse con sus familiares con la facilidad de quienes contratan a estos peloteros cubanos y los traen a Estados Unidos de América para jugar en las grandes ligas, se podría pensar que estos últimos tienen por lo menos poderes extraordinarios o muy buenas relaciones en las entidades a cargo de extender los permisos de entrada al país.
La actitud indigna de Contreras contrasta con la de hombres como Mario Chanes de Armas, prisionero político que se negó a vestir el uniforme de preso común que le exigían para llevarlo al velorio de su hijo. Sólo cuando cumplió la injusta condena de 30 años que le impuso el régimen castrista fue que Chanes pudo llorar sobre la tumba de su muchacho.
Por mi parte, y le sugiero lo mismo a mis compatriotas desterrados en Estados Unidos de América, no veré ni escucharé ningún juego de béisbol donde participe Contreras. Ni en la televisión ni en la radio. Hay mucho cubano digno que ver y escuchar para perder mi tiempo con este personaje que, a pesar de sus millones, le sigue lamiendo las botas al opresor del pueblo de Cuba.
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http://www.cubaencuentro.com/deportes/noticias/20040120/371243c2e8a33b4a6e9d29c
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