25 de febrero de 2004

Violencia y discriminación política en el sistema educativo cubano
Lázaro González Valdés


Los llamados logros del sistema educativo vigente en Cuba (impuesto por el gobierno de Fidel Castro) se tornan insignificantes cuando se comparan los arbitrarios principios constitucionales establecidos para monopolizar esa actividad y los preceptos legales aceptados universalmente en materia de educación. Estos presuntos logros se desvanecen como el humo cuando se conoce que dicho sistema menosprecia la dignidad humana de los educandos y sus libertades fundamentales.

Según el artículo 39 de la Constitución vigente en Cuba: “El Estado orienta, fomenta y promueve la educación, la cultura y las ciencias en todas sus manifestaciones. En su política educativa y cultural se atiene a los postulados siguientes:

a)  Fundamenta su política educacional y cultural en ...el ideario marxista ...

c)  Promover la educación patriótica y la formación comunista de las nuevas
generaciones ...  Para realizar este principio se combinan la educación general y las especializadas de carácter científico, técnico o artístico, con el trabajo, ...y la participación en actividades políticas, sociales y de preparación militar ...”.

Por tanto, de derecho el Estado cubano basa su política educacional en el ideario marxista, promueve la formación comunista de las nuevas generaciones combinando la educación general con el trabajo y la participación en actividades políticas y de preparación militar.

Semejante sistema educativo es contrario a los principios establecidos en la Declaración de Principios sobre la Tolerancia, proclamada y firmada el 16 de noviembre de 1995 por los Estados Miembros de la UNESCO, y en cuyo artículo 4.2 se expresa:

“ ... es necesario fomentar métodos sistemáticos y racionales de enseñanza de la tolerancia que aborden los motivos culturales, sociales, económicos, políticos y religiosos de la intolerancia, es decir, las raíces principales de la violencia y la exclusión”.

Además de contravenir los preceptos contenidos en el artículo 26.2 de la Declaración Universal de Derechos Humanos, el cual señala que:

“La educación tendrá por objeto el pleno desarrollo de la personalidad humana y el fortalecimiento del respeto a los derechos humanos y a las libertades; favorecerá la comprensión, la tolerancia ...”.

Pero, por el contrario, arraigarle conductas violentas a los educandos a través de asignaturas políticas o militares no sólo es un principio constitucional en Cuba, sino que de hecho es el procedimiento usado en todas las dependencias del Ministerio de Educación.  El periodista independiente José Izquierdo confirma este aspecto desde la isla con el siguiente reporte:

“GÜINES, 23 de octubre – Los niños que cursan el pre-escolar (kindergarten) en la escuela primaria Manuel Ascunce, ubicada en Güines, provincia La Habana, son obligados por sus maestros a efectuar dos prácticas de tiro a la semana con fusiles de aire comprimido calibre 4.5 milímetros, proyectiles llamados comúnmente pellets” (ver la noticia completa en: http://www.cubanet.org/CNews/y02/oct02/24a2.htm ).

Los menores que se nieguen a realizar estas actividades son castigados por sus profesores. Así lo constata desde la capital cubana la reportera alternativa Amarilis Cortina con la nota que reproducimos a continuación:

“LA HABANA, 11 de enero – Harold Domínguez González, de 13 años, no quiso expresarse sobre la política internacionalista del gobierno de Fidel Castro, y tampoco opinó respecto a las becas que éste otorga a estudiantes extranjeros, por lo que sus maestros le dieron suspenso en el examen de Español” (ver la noticia completa en: http://www.cubanet.org/CNews/y02/jan02/14a2.htm ).

En cuanto a la discriminación por motivo político en el sistema educacional vigente, su existencia queda probada con las palabras del ministro de educación superior, Fernando Vecino Alegret, quien pública y reiteradamente ha manifestado que “La universidad es para los revolucionarios”, y ser revolucionario en el contexto cubano equivale al acatamiento incondicional (o al menos fingir públicamente ese acatamiento) de la doctrina del partido comunista de Castro. Procedimiento que, de uno u otro modo, degrada la dignidad humana.

No obstante, son verificables los casos de cubanos echados de la universidad por profesar ideas diferentes de la doctrina comunista. A continuación se exponen algunos ejemplos:

“LA HABANA, 5 de abril (Carmelo Díaz Fernández, APSIC) – El destacado opositor pacífico Oswaldo Payá Sardiñas, dirigente del Movimiento Cristiano de Liberación, fue expulsado de la universidad el día 8 de marzo pasado. Payá cursaba una maestría en bioingeniería en el Instituto Superior José Antonio Echevarría” (ver la noticia completa en: http://www.cubanet.org/CNews/y99/apr99/06a2.htm ).

“LA HABANA, 16 de marzo (Julio César Franco García, UPECI) – Yolaida Granda González, hija de la periodista María de los Ángeles González Amaro, fue expulsada de la Universidad de La Habana por su actitud opuesta al régimen de Fidel Castro. La medida fue en respuesta a la no comparecencia de Granda González en los actos políticos planificados por esa entidad en consonancia con el Ministerio de Educación Superior” (ver la noticia completa en: http://www.cubanet.org/CNews/y00/mar00/17a1.htm ).

“LA HABANA, 27 de marzo (Oswaldo de Céspedes, CPI) – Claribel Febles Cabrera fue expulsada de la Facultad de Derecho de la Universidad de La Habana por no participar en las actividades políticas convocadas por la dirección de ese centro de estudios superiores, reveló a la CPI la propia joven. Según Febles Cabrera, de 21 años y residente de Güinera 23 entre A y Calzada de Bejucal, municipio Arroyo Naranjo de esta capital, fue sacada de la universidad en 1999 al cumplimentar el tercer año de esa carrera” (ver la noticia completa en: http://www.cubanet.org/CNews/y00/mar00/28a1.htm ).

Incluso hay casos en que la exclusión por motivo político de los estudios superiores ha ocurrido mientras el estudiante cursa el nivel inferior, o sea, el de la enseñanza pre-universitaria. Así lo confirma esta nota:

“CAMAGÜEY, 14 de febrero (Enrique Maceo, Cuba Press) – Por contar chistes con veladas críticas al sistema socialista, un estudiante fue expulsado la semana pasada de la escuela militar Camilo Cienfuegos, que funciona en el municipio Santa Cruz del Sur. Víctor Manuel García Yaque, de 16 años, fue sorprendido por la profesora de Español cuando relataba dichos chistes ante un público de condiscípulos entusiastas ... García Yaque fue sometido a interrogatorio por dos oficiales de la Inteligencia Militar ... al alumno le subrayaron que debía olvidar su futuro ingreso en cualquier universidad del país porque la universidad es sólo para los revolucionarios ...” (ver la noticia completa en: http://www.cubanet.org/CNews/y00/feb00/15a6.htm ).

Los atropellos expuestos son suficientes para confirmar que el sistema educativo vigente en Cuba fue diseñado por el régimen de Fidel Castro para promover la violencia contra sus oponentes políticos y discriminarlos por ese motivo. De no ser así habrían sido castigados los autores de dichos atropellos. En primer lugar el ministro de educación superior Fernando Vecino Alegret, por excluir de la universidad a los no-revolucionarios.

Son insignificantes las estadísticas que el gobierno cubano le presenta a la opinión pública y a diversos organismos internacionales para demostrarles que obtiene importantes logros en la esfera de la educación si se tiene en cuenta que se trata de un sistema educativo promotor de la violencia y la exclusión políticas, que menosprecia la dignidad humana de los educandos, en vez de hacer de su respeto, junto al de las libertades fundamentales, la meta principal de la educación.


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